Mostrando entradas con la etiqueta eduardo montagut. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta eduardo montagut. Mostrar todas las entradas

entrevista a Antonio Ballesta Martinez, por Eduardo Montagut-Contreras

Una vida tras Mauthausen

Antonio Ballesta Martínez, último alicantino superviviente del campo de concentración nazi, cumple el domingo 100 años

S. N. - Alicante - 09/12/2010

"El hombre no es malo por naturaleza". El aserto es de una persona que ha sufrido en carne propia el más horroroso ejemplo de escarnio, vejación y tortura del hombre sobre el hombre: El campo de concentración nazi de Mauthausen-Gusen. Antonio Ballesta Martínez ha sobrevivido a esa brutal experiencia y el domingo cumplirá 100 años. Una larga vida que le ha convertido en el último alicantino vivo que sobrevivió al infierno nazi.

La entidad cívica Alicante Vivo ha desvelado el secreto de Antonio Ballesta. Hasta ahora, según los datos facilitados por el colectivo, se creía que el último alicantino superviviente al campo de concentración había sido José Forne Navarro, fallecido en abril de 2007 a los 91 años. Juan José Amores, portavoz deAlicante Vivo, señaló ayer que tuvo conocimiento de la historia de Antonio Ballesta por su enfermero. "Hablamos con él y corroboramos su veracidad", dijo.

El casi centenario Ballesta alcanza este título de último superviviente a Mauthausen de Alicante por las casualidades de la vida. Oficialmente, Antonio Ballesta había muerto en el campo de concentración. Su nombre integraba la lista, por orden alfábético, de todos los alicantinos asesinados en el campo nazi. "Baix Segura. Albatera. Ballesta Martínez, Antonio. Nacido en el 11 de diciembre de 1910, procedente del Stalag XI-B, donde tenía el número 87328. Murió en Gussen el 3 de septiembre de 1942", recoge la lista.

Pero en realidad Antonio no murió. Al contrario, fue otro alicantino, Rafael Millá, hijo del último alcalde republicano de Alicante, el fusilado por los nazis. Ambos habían intercambiado su identidad días antes.

Ballesta es hijo de una familia humilde, radicada en el barrio alicantino de San Blas. El inicio de la Guerra Civil marcó su destino. Como miembro de la Guardia Republicana, su primer destino fue Arganda para acabar en Barcelona, desde donde partió al exilio francés. Allí, se unió a la Resistencia gala, pero tras ser esta doblegada por el ejército alemán, en junio de 1940, cayó prisionero de Hitler.

Primero fue conducido a Belfort, donde acordó intercambiar la identidad con Rafael Millá. "Llamaron a Rafael y me presenté yo", declara Antonio al colectivo. Luego fue subido a un tren rumbo a Mauthausen. "Allí, me enteré de que Rafael había muerto", relata. Su compañero falleció con la identidad cambiada y así quedó registrado.

Los recuerdos de Antonio sobre su estancia en Mauthausen son estremecedores: "Si dejábamos una arruga en la cama, nos daba 25 azotes, y si decían tu número y no respondías, te molían a palizas", comenta. "La sopa, el pan, la mantequilla... aquello era oro", añade.

Antonio sobrevivió hasta la liberación del campo por los Aliados. Hasta la muerte Franco estuvo afincado en Francia, y hace unos años regresó a Alicante, a su casa de San Blas. A las puertas del centenario, Antonio está delicado de salud, pero mentalmente sigue activo: "Está aprendiendo inglés, para sumarlo a las otras cuatro lenguas que habla", señaló ayer un familiar.

Cuando se le pregunta por su experiencia en Mauthausen dice: "He visto la cara de la maldad". Alicante Vivo solicita al Ayuntamiento que le rinda un homenaje.

Del enlace:

testimonios historicos: Ana Rodríguez Bolaños, por Eduardo Montagut Contreras

'Después de que la raparan y le dieran aceite de ricino, la callaron para siempre'

Escrito por: Eduardo Montagut Contreras el 09 Dic 2010 - URL Permanente

Se llamaba Ana Rodríguez Bolaños. En la foto se la ve en la puerta de su casa en

Zalamea la Real, en la cuenca minera de Huelva, rodeada por su marido y sus

cinco hijos. Reina la República y ella aún es joven. Tiene una expresión tranquila

y su pelo largo recogido en un moño al aire. Hay que imaginársela, muy poco

después, en 1937, con la cabeza cubierta con un pañuelo para ocultar la infamia.

Durante la represión desatada en la retaguardia franquista, se la llevaron un día

de su casa para darle un escarmiento.

Como a miles de mujeres en España, le raparon el pelo y le hicieron tragar aceite

de ricino para que se le descompusiera el vientre. «'Toma, que te has cagado

delante de la gente'; lo que se trataba era de humillarlas». Sus nietos Juana

y Manuel Ramírez Domínguez cuentan que ese episodio traumatizó a su abuela y

marcó a la familia, que emigró a Sevilla, donde aún residen.

Su abuela Ana no pertenecía a ningún partido o sindicato de izquierdas, pero se

rebelaba en la vida cotidiana. Como cuando fue al colegio de sus hijas y le dijo a

la maestra «menos rezar y más darles de leer, que es lo que hace falta», o cuando

se negó a que su hija Encarna (madre de Juana y Manuel) trabajara de criada en la

casa de un «señorito» local y prefirió que se colocara con los ingenieros ingleses de

las Minas de Riotinto. Bastó ese «hacerle un feo» para «señalarse».

«Después de eso, la callaron para siempre. Se quedó traumatizada para toda su

vida», dice Juana. Ana sufrió depresiones hasta su muerte en 1979, con 85 u 86 años.


La noticia, y con vídeo, en:

http://www.elmundo.es/elmundo/2010/12/06/andalucia_sevilla/1291657756.html

ensayos y reflexiones: Eduardo Montagut Contreras


Memoria histórica como proyecto social y cultural



http://lacomunidad.elpais.com/memoria-historica/2010/12/8/poetas-y-academicos-espanoles-reconocen-ejemplo-de


Este blog pretende, en su modestia, contribuir al debate sobre la memoria histórica de nuestro país, con alusiones a la cuestión en otros lugares. Concibo la memoria histórica como un proyecto con dos facetas complementarias:

1ª Como proyecto cultural. La Historia es un saber que no necesita justificación utilitaria de ningún tipo. Forma parte de nuestra cultura y conocer nos enriquece. Es el saber por el saber, sin grandes justificaciones.

2ª Como proyecto social. Pero la Historia también es un saber con un fin útil. La memoria histórica forma parte de los cimientos o pilares de una sociedad. No se puede construir, ni reformar, ni ampliar una democracia tapando su pasado, y mirando hacia otro lado. Nuestro país, nuestra democracia tienen un deber moral, un deber de justicia y un sentido ético que deben sustentarse en el conocimiento reposado pero intenso del pasado siglo. No se trata de abrir heridas, sino de cerrarlas de forma definitiva y de aprender de las experiencias pasadas. Vivir el presente y encarar el futuro no se pueden hacer obviando el pasado o seguir permitiendo que se cierre en falso.

Por último, los historiadores elegimos nuestros temas de estudio de forma libre, y en función de nuestras sensibilidades, inquietudes y preocupaciones. Algunos pensamos que tenemos un compromiso con las víctimas, con los marginados, con los que han sufrido a lo largo de la Historia. Este blog dedica especial atención a los seres humanos que en la época contemporánea han sufrido por sus ideas, creencias religiosas, por su condición y opción sexuales, su origen, y por otros motivos. Conocer las causas de la discriminación y de las persecuciones, así como quiénes fueron los victimarios es la otra parte de nuestro compromiso. Pero, también es importante el conocimiento de los personajes que han luchado a favor de los derechos humanos. Nos ofrecen un ejemplo de esperanza entre tanta barbarie.

El autor de este blog o cuaderno es Doctor en Filosofía y Letras (Geografía e Historia. Sección Historia Moderna y Contemporánea) y Premio Extraordinario de Carrera por la UAM. Ejerce como profesor de E. Secundaria y ha dirigido una Sección de E. Secundaria de la Comunidad de Madrid durante diez años.