Migration- Theodore Van Houten
Ian Welden,chileno desde Dinamarca
testimonio de Orel, una joven israeli
Tengo varias historias interesantes sobre mi familia en
Hace dos años mi abuela me dijo que cuando ella estaba en
La segunda historia es un poco difícil de contar , acerca de mi bisabuela. Cuando vivía en
Tras el incidente se quedó embarazada . cuando dio a luz a su bebé el árabe se lo llevó y desde ese día no vio a su bebé .
La aliá (inmigración a
Todas las vidas de sus cuatro hermanos y la de mi abuela fueron acompañadas por la falta de dinero. Ellos trabajaron duro para ahorrar un poco para comprar un pequeño apartamento de una habitación con seis personas dentro .
Sus vidas fueron modestas .
Solían ir a la escuela para aprender hebreo . aprendieron un profesión , se casaron y tuvieron hijos .
Y esta la cadena de eventos de mi vida familiar.
testimonio de Silvia Crochetti
El difícil manejo de las palabras y los sentimientos, hace que me resulte extraño poder precisar que significa migrar, inmigrar, emigrar…palabras, categorías, problemas sociológicos, políticos, historiográficos, nada y todo ello, es también mi propia historia, mi vida. Y centrar la mirada en uno es un camino difícil de indagar
Como tantos argentinos, crecí en un hogar con abuelos inmigrantes, vecinos, abuelos de los amigos. Palabras como calcio, salami, azzurra, fascista, al igual que Inter, Milan; formaban parte de mi universo. Las lenguas, las historias, se tejían en torno a mi mente de niña
Poco a poco percibí que mis abuelos eran italianos, y sus amigos también. Con ellos hablaba “mal”, introducía preposiciones inadecuadas, repetía con naturalidad algunas palabras, participaba de la extraña vida social de recordar fiestas patrias, héroes que no se enseñaban en la escuela.
Me sentía eufórica de mi país, la Argentina. Estaba convencida que era un lugar maravilloso y perfecto. El manual escolar estaba muy marcado en mí ¡
Los complejos caminos de mi tierra natal y de mi vida, hicieron que anclara, por un tiempo en Italia. Y ahora siento que en realidad no vengo de tan lejos. Soy de aquí,….de mi casa en La Pampa, de mi infancia. Tan lejano en el tiempo y en el espacio, pero tan cercano…si puedo reconocer palabras en la cocina, si discuto con el verdulero, si….fluyen a mi memoria tantas cosas.
Mil veces me pregunto ¿por qué? Seria simplista decir porque Roma es bella, las bibliotecas, la vida…es cierto. Pero sin duda realizo el sueño de mi abuelo materno: el quería vivir en una gran ciudad. Allá por los albores del fascismo, un joven campesino de le Marche y soñaba vivir en la ciudad capital o en el norte promisorio.
Me interpelo a mi misma ¿por qué no extraño? Podría simplificarse: actividades y medios de comunicación, en parte es válido. Pero y los aromas, los sabores, los lugares, la pasión por el Milan, las palabras en dialecto…? Los recuerdos del tío que se fue a la guerra…Es que tengo una historia en parte común con las italianas que suben al autobús, que puedo hablar de otros tiempos, y claro, opino de política, y con pasión peninsular digo: nosotros…¿Quiénes? Es simplemente que yo estuve aquí, me fui y volví.
Por ello disfruto y sufro Italia, porque me presenté “de vuelta”.
Explicar en términos históricos sería sencillo, estadísticas, políticas, crisis económicas y demás. Los recuerdos, las simples cosas, las sensaciones, la memoria, montan una urdimbre compleja, dinámica y perturbadora, que acompañan la intensidad de migrar.
entrevistas: Yolanda Duque-Vidal
La tarde de Yolanda.
por la periodista Livia Díaz
Yolanda Duque Vidal de origen chilena, nacionalizada canadiense pero ciudadana del mundo, viaja con sus zapatos de nube y la mochila al hombro, sus gafas la guían, su amor y su energía la impulsan, su fe mueve los Andes, las Rocosas, las cordilleras se abren a su paso invencible. Ninguna extradición pudo cambiar su identidad.
Su voz es una música suave pautada y lenta donde la claridad de su dicción sin acentos vence la maestría con que se redacta y dictamina su paso sencillo, vidente, enamorado. “Mi Patria es el Universo porque el Universo es de Dios y yo soy hija de Dios”. Tal cual. Como si la vida atrapada en el pecho en tesoro vital se cristaliza al sólo verbalizarlo.
“Hay una ansiedad en mi
que indaga una razón.
Mientras el sol dormita
gradualmente bajo el agua,
sus últimos rayos esbozan
tu imagen en la arena”.
Entre canciones y sonrisas, enérgicamente avanzando en amable precisión sin equivocaciones, solidaria, paciente en armonía pero firme, que deja reconocer una práctica continua y cotidiana de pasos por los todos, por los suyos, por nosotros. Convivió con nosotras, unas 46 poetas de 25 países este noviembre en el XI Encuentro de Mujeres Poetas en el “País de las Nubes” región Mixteca de Oaxaca. En la sesentena y algo por fuera, nueve por dentro. Invenciblemente niña y mujer en avance de proyectos editoriales y culturales que abarcan la edición de poetas y cuentistas contemporáneos y la preocupación por los indios “Crees” y “Mic Macs en Canadá.
Dijo Jean Paul Sartre que “Los libros son voluminosas cartas a los amigos”. En los de Yolanda me queda claro que ninguna palabra está dirigida a otra persona. Porque sólo los amigos rozan con el alma el sentimiento al compartir lo que nos hermana en cualquier circunstancia, en cualquier semana, en cualquier idioma. Ella va ganando amigos “estoy naciendo hace poco nada más”. No tiene muchos estudios de Lite-ratura, -dice-. Se llena de amigos silenciosos en la poesía aunque salió de su país con la esperanza de arrodillar la violencia contra su familia ejercida por los militares chilenos en interrogatorios y persecuciones en la década de los 70’s y 80.
“¡Cuántos afanes de libertad sepultaron
los cuervos que mutilaron
Semillas de ideales retoñarán un día
y los originarios frutos volverán
a perfumar nuestro exuberante territorio
Cordillera de los Andes
altivo muro accidentado, mudo testigo
de la inmolación, el sudor y la sangre
vertida en los viñedos y maizales”.
Porque una cosa es elegir donde vivir y otra es salir perseguido”. La tortura del aparato de estado tras la caída del presidente Salvador Allende, perseveró contra todos ellos por muchos años, esto obligó a buscar asilo a sus hermanos fuera de Chile y después ella misma comenzó a treparse en las nubes que le llevan los pies, rumbo a otras tierras. Comenzó con la poesía en el exilio, cargada de nostalgias y desarraigo:
“Lóbregos pasajes de la memoria
revelan una niñez desgarrada.
Nada borra lo imborrable, el pasado.
Saeta que regresa sin aviso
y se queda fatalmente alojada
donde incorpóreamente lastima”.
“No había fronteras ideológicas. Sorprendentemente, los mili-tares argentinos conocían toda nuestra historia”. Argentina, que inicialmente fue un refugio para Yolanda se convertía en un infierno poco a poco, hasta que salió de nuevo con rumbo a Canadá. Vivió en Buenos Aires hasta el 4 de octubre de 1986. Siempre trabajando en empresas importantes donde destacó en la jefatura de empleados, administración y contabilidad. A diferencia de sus hermanos que eran miembros del Partido Comunista, Yolanda es Pacifista, “pero eso no servía”, sospechaban de todos, querían saberlo todo sobre ellos, sus amistades, sus actividades, “hasta que un día mi madre les dijo a los militares -mis hijos ya no están aquí, se fueron a Estados Unidos -nunca más volvieron a molestar a mis padres”. Pero duele tenerlos tan lejos. Cuando el avión desciende sobre los Andes y veo Santiago aparecer, mi corazón da un vuelco rotundo, es un clamor y un rumor en el pecho que me soborna y atrapa inevitablemente, siempre, siempre que regreso.
“Intrínsecamente se enquista
en los opacos laberintos
donde no puede desertar.
Arrastra al abismo inexorable
chocando contra el muro
de insalvables fracasos.
Acero mordaz y agudo
que traspasas sin piedad
los frágiles umbrales del alma”.
A Yolanda le faltó tener un hijo aunque tuvo muchos hijos: Sus cinco hermanos y una banda inmensa de sobrinos con los que de vez en cuando, vuelve a ser niña, aunque lamenta no haberlos visto crecer. “La sonrisa de un niño me libera el alma”. “Hubo una época en la que no poder tener hijos casi me llevó a caminos sin retorno. Era un dolor muy grande, algo perdido, porque había problemas, tanto médicos, como personales por resolver y finalmente hace unos años, me quitaron los órganos reproductivos para evitar un cáncer”. La poesía nació cuando era niña. A los nueve años y en la escuela primaria de educación “la maestra nos dijo que escribiéramos un poema, “escriban lo que estén sintiendo”. En ese momento me guié por un poema de Gabriela Mistral. Observé que los versos estaban agrupados de 4 en cuatro y en la forma del trabajo quedó plasmado:
“Si yo encontrara el motivo de mi existencia en este mundo
entender por qué vivo con este dolor tan profundo
Dolor que me da la vida sin saber por qué
Sentir mi alma herida y la razón no la sé”
Mi maestra enmudeció inmediatamente. Pensé que había hecho algo muy malo. Me miraba y miraba mi poema, lo mostró a todos los maestros, a la directora. El escrito anduvo de mano en mano, les parecía quizá increíble que yo a esa edad hubiera escrito eso, como increíble fue verlo consumirse en las llamas cuando los militares tomaron el baúl donde guardaba mis poemas y otros textos y les prendieron fuego “con el hecho de haber quemado mis poemas me cortaron la vida, es como si hubieran mutilado la mitad de mi cuerpo”.
“En tus gargantas ocultas
un insondable y monstruoso arcano.
Los blancos sueños de mi infancia
se han teñido de rojo
ante las escorias de una Patria
arrasada por el fuego de metralla”.
Recientemente Yolanda ha sido reconocida por
“Mi poesía parte de la reflexión interna que quiero transmitir, que la gente la entienda, la asimile. Lo mío es espontáneo. Antes fue íntimo, de amigos”. Como escritora comenzó a darse a conocer desde el primer libro, “Poemas de Canto y Luna”, editado en Montreal, Canadá en
En el 2001 inauguró una editorial sin fronteras que ha llamado “Alondras”, trilingüe, pero que no distribuye por ahora en Canadá, pues “la distribución no es fácil todavía” –asegura-.
Livia Díaz, Oaxaca, México
Essay on Nawal-el-Saadawi's creative and dissident life
ensayos y reflexiones: Luis Alberto Ambroggio
poetry and displacement: Mois Benarroch
We went to a Jewish school, called El Ittihad Maroc. That was the official name of the school but everybody called it La Alianza, in Spanish; it was the first school opened by the Alliance Israelite Universelle in 1862 and became the first of an international Jewish network of schools called the Alliance Française that spread all through the Muslim world and beyond. The level of education was very high and we were prepared for the French baccalauréat. We were also taught many languages and had classes in English, Hebrew and Arabic. Curiously, we were not taught Spanish, although this was the mother tongue of all the pupils and most teachers. So, when the bell rang everybody switched to Spanish. I find this miraculous. Back in class it was forbidden to say a word in Spanish.
My childhood was very Jewish and I still lived in a city that respected the fact that Jews did not work on the Sabbath [Saturday]; business was built around it since many Jews had businesses in my home town Tetouan. The school, as I said, was also a Jewish school. Although there were also some Christians and Muslims, the immediate surroundings were also very Jewish.
We were a family of four children; I was the second, after my sister. I remember very well that we were always on the point of emigrating. The feeling was that we were not staying in Morocco. There was talk of emigrating to Spain, to Venezuela, to Canada. And of course, Israel where we finally settled in 1972, when I was 13.
Have your views about Israel changed in the time you have been living there?
My views about Israel have changed a lot. Despite so many years here I think I see Israel from the outside, I live on the outside. Of course I didn’t have a complete concept or point of view when I was 13. I thought I was coming to a spiritual and religious country where Jews loved each other. This was the naive point of view of a Jewish boy.
What other work do you do besides writing poetry?
Nowadays I am a full-time writer and translator. I have just published a new novel in Spain, Amor y Exilios. I translate novels. I was a clerk-accountant for 12 years in the past with a steady salary. I also worked for a few years in hotels before that. And I studied natural medicine and pratised for time years as a part time job. I liked the idea but I don’t think I was such a good therapist.
How did you become a writer?
I started writing poetry when I was 15, because of feeling isolated and unable to connect with my surroundings. The first poems were love poems to a girl I couldn’t talk to. That seems pretty normal. Isn’t it?
Since then I have never stopped writing. I may be imagining it but I am pretty sure that after writing my first poem I knew deep inside that I was going to be a writer, and for some reason I also knew that it would take a long time for my writing to be accepted. But since then I have never stopped writing and have even done so obsessively at some periods of my life, writing 18 hours a days. It was like if I stopped writing I would die. Maybe it still is. I didn’t stop. I tried a few times but it didn’t work.
Which poets, or other artists, have influenced your work?
There are many. I think that two of the most influential writers are Charles Bukowski and Edmond Jabes, which may look like a complete contradiction. But the main art form that has influenced me beside writing is that of the singer-songwriter. I actually started writing my first poems after listening to the likes of Bob Dylan, Neil Young and Jackson Browne. I even tried to compose music to my poems for some time. I also like movies, and I think that has influenced my novels. Some critics have pointed out that I use cinematic techniques
I have been influenced by many authors in many languages. Let’s start with Hebrew: Natan Zach, David Avidan, Erez Bitton, Zelda, Yona Wallach, Moshe Sartel and many others. From the French, besides Jabes, Cocteau, Breton, Rimbaud, Baudelaire, Blaise Cendrars and many others have influenced me. From the Spanish, mostly the Latin American poets like Neruda, Huidobro, Nicanor Parra and Gonzalo Rojas, all from Chile; then Borges, as poet and prose writer. The beatniks in general: Ginsberg, Burroughs, then Brautigan, Whitman, Ignatow. And as I said, Bukowski. I am probably forgetting many of them.
Your poems chosen for PIW focus on themes of belonging (e.g. ‘I went up to the Land of Israel’, ‘Suitcase’) and outsiderness (e.g. ‘Antipoetry’ and ‘Beans with Tabasco Sauce for Breakfast’). Can you comment on these motifs within your own poetry?
This is definitely the recurring theme in my writings. It spreads all over, from being an outsider as a Jew, or as a writer (and Edmond Jabes would say that every writer is a Jew) to feeling like a different kind of Jew and not really part of the mainstream of Judaism: that is being a Sephardic Jew. Maybe that’s what poetry is about: being outside, being different and writing a different poem.
Your work will be published on PIW alongside Esther Raab’s writings. Although Raab is considered to be the first female and Hebrew/native poet of (pre-state) Israel, she can also be viewed as somewhat of an outsider. What are your thoughts about this and about her writing? (Are all poets perhaps ‘outsiders’?)
I read Raab a long time ago and frankly she did not make much of an impression on me. I don’t think she is really an outsider; her books were in stores back in the 1980s. Maybe I was not impressed because I don’t like landscape poems. I also do not like early Israeli poetry before Zach, Avidan and Amichai. I think that in most cases the poets were trying to find a language, a Hebrew that they could hardly handle. That surely includes Bialik and Alterman. I consider Avidan to be the first great poet of the Modern Hebrew language, and the first sabra to write poetry. I am not saying Raab is not a good poet, but her influence was minimal. But this leads me to an interesting observation made by Professor Shlomo Elbaz, who noticed how many women poets there are in Israel. And although the boys play the big ego game, we have Lea Goldberg, great and important poets like Zelda, Yona Wallach, Amira Hess, Hedva Harkavi and countless other women poets in the first league of Israeli poetry. I don’t see that many in Spanish or French or British poetry; the USA fares better, but even a world leader in poetry like Chile has one Mistral compared with dozens of male major poets. I think this would be a good subject for a PhD. Compared to most countries I know the situation is unique.
As for outsiders: in Israel 20,000 poetry books are sold yearly. This means that poetry is the outsider. Not the poets. I don’t see myself as more of an outsider and I have had my share of recognition; 20,000 books is like one prose bestseller and many novels sell even more. So, a poet who has published a few books and has a hundred readers can consider himself recognized. More so if a dozen articles have been written about him. As a novelist I am marginalized, but that’s another story. And a long one.
What are your thoughts about the Josephus book, the history book written by Josephus in 70 AD? You recently wrote about a new Hebrew translation in the Haaretz newspaper.
I reread the book and wrote about it with the feeling that it was in fact completely irrelevant to our political reality of today. This must seem obvious to any European, but the problem is that in Israel there is a gap in political time; in every discussion someone tries to compare today’s political situation with something that happened 2000 or 3000 years ago in Judea or in this part of the world.
You are bilingual in Spanish and Hebrew, and very proficient in English. Do you feel some things are easier to write about in Hebrew and other things in Spanish? In other words, how does your multilingualism manifest itself in your life as a poet and in daily life?
I have written poetry in three languages and that’s not something I would recommend to anyone. It was a poetic need. It came out of the poems. I started writing poetry in English when I was 15, and did it for four years. Then I switched to Hebrew, for the next 20 years. Then I moved to Spanish because there were things that could not be written in Hebrew. Language not only describes or represents reality, it also creates it. And Modern Hebrew is a language that has created a totally different Jewish Moroccan from the one I know; there are many ways to describe the Moroccan in Modern Hebrew and almost all of them are negative. And I could not change the whole of the Hebrew language, or cope with it. So the need for Spanish was a linguistic need and also a social need. A line like “I am an exiled Moroccan poet” (from one of my poems) could not be written in Hebrew. It took me eight years to translate it, and even now I am attacked for writing something so obvious. A Moroccan in Israel has to thank Zionism for saving him from a terrible life and fate, so the question of being an exile outside the understanding of Israeli society. I should thank everyone every day for having been saved and converted to the new Zionist-Judaism, and to ultra new Judaeo-Christianity, which is the same thing.
So my poetry is definitely different or I am even a different poet when I write in different language. Spanish is my mother tongue and my historic tongue, since this language has been spoken by family over the last thousand years, Hebrew is the language of my oppression, and for the fight against this oppression; it’s a father tongue, a male phallic chauvinistic tongue, but it is also the sacred tongue, the tongue of the temple, somewhere deep inside. English is a kind of neutral tongue, and also the tongue of the empire, it’s all over and I often use it when the other two conflict with each other or for more philosophical poems.
In my everyday life I live in Hebrew, with some French too because my wife is French, and we have many French friends, although I speak Spanish with my mother, and with some of my family too. And in Israel there is always some English in everyday life, since there are many tourists in the city, as well as many American and English immigrants who don’t bother to learn Hebrew, because they don’t have to.
How do you reflect on your linguistic identity and how do you perceive your cultural identity?
I see myself as some kind of disappearing species. I see myself as a Karaite in the 18th or 19th century, like a member of a sect; the Karaites were the mainstream of Judaism in the 12th century and now there are may be 1000 of them left. Since the 16th century Ashkenazíc Judaism has dominated the Jewish world. Israel was an anomaly during the 1980s when there was a majority of Sephardic Jews, but now they are maybe 40% (since the big Russian emigration) and most are trying to be like the image of the new Jew that was imposed on them by Zionism. I think that the Sephardic Jew is disappearing from the world. Ruth Knafo-Setton sent a few stories to a Jewish magazine in the US and they told her that her stories were nice but that she should write about “real Jews”. Moroccan Jews are not “real” Jews; they are some kind of folklore. Since most of my novels are about Moroccan Jews, I guess they are not “real” Israeli or Jewish novels. The Moroccan Jew has become fiction in the Jewish consciousness.
How do you envisage the future of your children in terms of culture? Do you feel they fit into society in Israel?
I don’t really know. Israel is a country in a state of change. It’s very dynamic and it is hard to say where it will be in a year. I have tried to pass on part of my history and heritage to my children, although this is not very simple, since school texts contradict all that I say to them. I am only one against a big system, and it’s a battle I cannot win. Maybe I can lose it with some dignity and save something from my past that will go on in future generations. As it is, my descendants will probably think that I came to Israel from a cave in Africa. That’s more or less the concept of the Sephardic Jew.
testimonio de Julia Cortez, de Guatemala
"Los delitos de genocidio
no pueden quedar impunes"
En el día internacional de los derechos humanos,
Julia Cortez, presidenta de la AJR de Guatemala
reivindica la memoria de las víctimas de los
gobiernos militares
PATRICIA CAMPELO Madrid 11/12/2010 12:55 Actualizado: 11/12/2010 14:20
Julia, presidenta de la Asociación Justicia y Reconciliación (AJR).Patricia Campelo
Julia es una mujer valiente y sosegada. Lo dice la impávida expresión de su rostro y sus manos pequeñas con las que acompasa cada palabra que pronuncia. Se define con humildad como "una ama de casa" que trabaja las tierras que dan de comer a su familia y retiene el dato sobre su labor de militancia hasta que no se le pregunta directamente.
Julia Cortez Tecú es la presidenta de la Asociación Justicia y Reconciliación (AJR), entidad invitada por la Fundación Paz y Solidaridad (CCOO) para que den a conocer en España el trabajo que desarrollan en Guatemala en el ámbito de los derechos humanos y de la recuperación de la memoria histórica.
Con motivo del Día Internacional de los Derechos Humanos, Julia, en representación de la AJR, ha tenido la primera oportunidad de visitar España y conocer a miembros de las asociaciones de memoria, integradas en la Plataforma contra la Impunidad del Franquismo, con quienes se ha reunido para compartir experiencias y plantear posibles modos de colaboración.
Víctima del genocidio
La circunstancia familiar llevó a la presidenta de la AJR a emprender el camino de la militancia en los derechos humanos. Es hija y hermana de dos víctimas del genocidio maya que asoló Guatemala durante la conflicto armado interno que desangró el país entre 1960 y 1994, y que alcanzó su mayor punto de brutalidad en la década de los 80.
"Trabajamos por las víctimas de los años 80 a 1996 porque fueron años muy duros, donde no se respetaban los derechos fundamentales", rememora Julia, quien subraya que es el momento de que los que sobrevivieron a la tragedia busquen justicia y "que no queden impunes los delitos".
El gobierno entregó viviendas defectuosas a víctimas del genocidio para reparar su dañoEl testimonio de la presidenta de la AJR es el de una mujer que no tiene miedo, a pesar de las represalias que existen en su país contra quienes militan en defensa de la justicia.
Recuerdo colectivo
En Rabinal recuerdan cada una de las fechas en que se masacraron a sus seres queridos. La AJR, formada por 300 miembros, realiza 22 conmemoraciones al año en las cinco regiones donde desarrolla su labor.
El trabajo que realizan por "recordar y no olvidar" lleva a las víctimas a organizar actos, desde hace diez años, en colaboración con otras comunidades afectadas por la represión de los gobiernos militares, y, de esta manera,construyen su duelo de manera colectiva: "Una vez al año hacemos un encuentro con otras comunidades con las que compartimos el dolor por la pérdidas de nuestros familiares", relata Julia.
Los paralelismos con el movimiento ciudadano de la recuperación de la memoria histórica en España son más que evidentes. "En el año 2000 comenzó la asociación porque empezaron a producirse las primeras exhumaciones", señala la activista sobre lo que fue el cumplimiento, por parte del Estado guatemalteco, de una de las recomendaciones que le hizo la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH), al amparo de las Naciones Unidas, tres años después de finalizar el conflicto armado.
A pesar de los mecanismos de la comunidad internacional para lograr verdad, justicia y reparación "el Estado no ha hecho lo suficiente", denuncia Julia, quien confía en que un nuevo cambio que se dará pronto en el Ministerio Público, "retome su causa y pueda hacerse justicia". Asimismo señala que parte de la reparación insuficiente del Gobierno de Guatemala consistió en "levantar unas casas para las víctimas que pasados unos tres años se venían abajo".
Visibilizar el genocidio
Dar a conocer la historia hace que no vuelva a repetirse". La líder de AJR conoce bien la máxima de Churchill que repite con frecuencia porque considera muy importante que "los testigos del genocidio certifiquen lo que pasó y que no se olvide".
Transmitir la memoria histórica a los jóvenes es una tarea vital que la asociación no ha descuidado. "Por lamentable que sea lo que pasó, no podemos esconder la historia a la juventud aunque - reconoce Julia- hay historias horribles que no se han contado por la dureza de su relato".
Un mural con 2000 fotos recordó a los muertos y desaparecidos el pasado noviembreConsciente de las críticas que suscita su compromiso social, responde a quienes tratan de acallar a los militantes de AJR aduciendo que "tanto recordar, acabará repitiéndose la tragedia". "Dando a conocer la verdad, concienciamos a los jóvenes para que no repitan los errores del pasado", insiste.
Uno de los recursos que utiliza esta entidad es el de la "memoria fotográfica". El pasado noviembre, más de 2.000 nombres y fotografías de mujeres, hombres, ancianos y niños asesinados por militares entre 1981 y 1982, llenaron la pared de un cementerio de Rabinal en un acto simbólico "por el recuerdo y la dignidad" de las más de 200.000 víctimas entre muertos y desaparecidos que dejó el conflicto, según el informe de la CEH.
Difícil reconciliación
La AJR busca "que no queden impunes los responsables de torturas, asesinatos, violaciones y demás agresiones terribles" y reconoce Julia que la "reconciliación" que la propia asociación lleva por nombre es un concepto que a ella le cuesta mucho asimilar. "Reconciliar es algo que no podremos hacer".
Esta campesina y ama de casa encuentra un punto de satisfacción en su lucha al sentir que lleva consigo "la memoria" de sus "seres queridos" y quecontribuye activamente a "visibilizar lo que sucedió", como superviviente de una tragedia que la llevó cuatro años a vivir en la montaña.
"No se puede esconder la historia, por lamentable que fuera""Tras la masacre del 15 de septiembre de 1980 a los campesinos de mi región, tuvimos que refugiarnos en las montañas para salvar la vida", un lugar en el que asegura no haber visto "a ningún guerrillero". "Los soldados nos acusaban de ser la guerrilla, pero vivíamos allí solo para defender nuestras vidas".
Como prueba que refuta sus palabras, Julia esgrime un último argumento: "En las exhumaciones de aquellos campesinos no apareció ni una sola arma de fuego".
El cuerpo de la hermana de la presidenta de la AJR fue hallado recientemente. El de su padre, en cambio, continúa buscándolo. Ambos fueron asesinados durante el exilio interior que vivieron huyendo de los militares.
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testimonios historicos: Ana Rodríguez Bolaños, por Eduardo Montagut Contreras
'Después de que la raparan y le dieran aceite de ricino, la callaron para siempre'
Escrito por: Eduardo Montagut Contreras el 09 Dic 2010 - URL PermanenteSe llamaba Ana Rodríguez Bolaños. En la foto se la ve en la puerta de su casa en
Zalamea la Real, en la cuenca minera de Huelva, rodeada por su marido y sus
cinco hijos. Reina la República y ella aún es joven. Tiene una expresión tranquila
y su pelo largo recogido en un moño al aire. Hay que imaginársela, muy poco
después, en 1937, con la cabeza cubierta con un pañuelo para ocultar la infamia.
Durante la represión desatada en la retaguardia franquista, se la llevaron un día
de su casa para darle un escarmiento.
Como a miles de mujeres en España, le raparon el pelo y le hicieron tragar aceite
de ricino para que se le descompusiera el vientre. «'Toma, que te has cagado
delante de la gente'; lo que se trataba era de humillarlas». Sus nietos Juana
y Manuel Ramírez Domínguez cuentan que ese episodio traumatizó a su abuela y
marcó a la familia, que emigró a Sevilla, donde aún residen.
Su abuela Ana
«Después de eso, la callaron para siempre. Se quedó traumatizada para toda su
vida», dice Juana. Ana sufrió depresiones hasta su muerte en 1979, con 85 u 86 años.
La noticia, y con vídeo, en:
http://www.elmundo.es/elmundo/2010/12/06/andalucia_sevilla/1291657756.html



